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Un estudio de la EPS analiza los beneficios de la ganadería extensiva de Porcos Celtas en sotos

Cerdos Celtas

El grupo de investigación Sistemas Silvopastorais da Escola Politécnica Superior (EPS) de Lugo comenzó a trabajar en 2005 en un estudio sobre la explotación de cerdos celtas en sotos de castaños. El equipo, dirigido por el catedrático Antonio Rigueiro, analiza las cargas ganaderas idóneas para que la actividad sea económicamente rentable y respetuosa con el medio ambiente, y otras variables como el manejo adecuado de los animales, el control del mato en el sotobosque, los efectos sobre el solo o los posibles daños a los árboles en ese tipo de contorno. "El objetivo es recopilar toda la información precisa para transferírlala a las explotaciones ya existentes y para que las nuevas que se vayan creando sean viables técnica, ambiental y económicamente", indica Rigueiro.

Recientemente este equipo vio aprobado por parte de la Consejería del Medio Rural su proyecto 'Sistemas silvopastorais con cerdo celta en sotos de castaños: productividad y efectos sobre la vegetación del sotobosque, el arbolado y el solo', el que garantiza la continuidad del estudio durante tres años más. Los cometidos se realizarán en una parcela de 16 hectáreas de castaños viejos y matorral (tojos, zarzas, helechos ...) localizada en la parroquia de Goo (El Incio, Lugo). Además de Rigueiro, la investigación está dirigida por la profesora Rosa Mosquera Losada, y en ella participan también la profesora Pilar González Hernández y el tecnólogo José Javier Santiago Freijanes. Este estudio se realiza en colaboración con la sociedad cooperativa Porco Celta O Incio.

Otra línea de trabajo, también aprobada por la Consejería, permitirá estudiar el empleo de cerdos celtas en montes de la comarca coruñesa del Barbanza. Esta segunda investigación tiene un carácter más novedoso, ya que se realiza en un monte de eucalipto, pino y matorral que ardió recientemente, y tiene como objetivo demostrar que los cerdos celtas pueden adaptarse a otro tipo de ecosistemas además del soto. Según Rigueiro, "la única diferencia es que en los sotos comen las castañas que caen de los árboles, y en este caso hay que llevárselas. Este estudio se realiza en colaboración con la Asociación de Criadores de Cerdo Celta (Asoporcel).

O 'ánade negro' gallego

Desde el punto de vista de la producción animal, la ventaja está en la altísima calidad de la carne de los cerdos celtas alimentados con castañas. "Si las castañas entran en la dieta de los cerdos en el período de ceba y en la proporción adecuada, las características organolépticas de los productos cárnicos son excepcionalmente buenas, explica Rosa Mosquera. El producto estrella el jamón tiene grasa infiltrada en el magro y una alta proporción de ácidos grasos monoinsaturados (las grasas cardio saludables), el que le confiere un extraordinario sabor, comparable al del cerdo ibérico de bellota. La carne de cerdo celta criado en régimen extensivo y algo más cara que la de cerdo de granja, pero a diferencia de calidad compensa sobradamente a diferencia de precio. A modo de ejemplo, el precio de un jamón de cerdo celta puede duplicar o triplicar el de un jamón corriente, pero cuesta la mitad que uno de cerdo ibérico de bellota.

Al mismo tiempo los animales, con sus deyecciones, abonan los solos y los castaños se aprovechan de los fertilizantes que acercan; y fozando laborean el solo, el que mejora la capacidad de infiltración de agua y facilita la regeneración natural de los castaños. Finalmente, la eliminación de parte de la vegetación del sotobosque por la presencia de los cerdos reduce la competencia que el mato hace a los árboles en la búsqueda de agua y nutrientes del solo.

Este uso combinado del monte produce otro beneficio: conservar los recursos genéticos del país, como la raza porcina celta y docenas de variedades de castaña extendidas por los sotos gallegos. Y, por otra banda, se pone en valor un ecosistema, el de los sotos, muy importantes en el pasado en Galicia, pero que actualmente están abandonados en muchos lugares, además de reducir el riesgo de incendio al disminuir el volumen de vegetación bajo los árboles.

Los perjuicios para el monte son escasos y asumibles: en terrenos inclinados puede perderse solo por erosión, ya que los cerdos al fozar pueden dejar al aire las raíces superficiales de los árboles; los animales también pueden dañar el cascarón de la parte baja del tronco, y la regeneración del arbolado también se ve afectada, así como la vegetación del sotobosque. Según Mosquera, "estos problemas pueden controlarse mediante una carga ganadera adecentada, colocando protectores en los árboles y plantas que nos interesa conservar, herrando el hocico de los cerdos para que no focen tanto o estableciendo sistemas de manejo con los que los animales estén en el monte solamente en los meses de caída de las castañas".

Cálculo de la carga ganadera

En la investigación ensáiase con dos cargas ganaderas diferentes: 5 y 10 cerdos por hectárea, con el fin de poder hacer recomendaciones en relación con las cargas más adecuadas. Cargas muy altas no son compatibles con la conservación del medio ambiente, ya que provocan más daños, no tienen suficientes castañas para su alimentación y no pueden recibir ayudas de la UE para la ganadería extensiva.

En los modelos que propone el equipo de trabajo, los cerdos están todo el tiempo en el monte (desde los tres meses con los que se introducen hasta el sacrificio). Con el fin de incrementar la rentabilidad de estos sistemas, en el futuro se pretende estudiar otros modelos que pueden permitir utilizar cargas altas con daños asumibles, como por ejemplo la crianza de los animales en cortes y la introducción en el monte solo los tres o cuatro últimos meses antes del sacrificio, es decir, durante el período de ceba, cuando es importante que entren en la dieta las castañas.

La pérdida de rentabilidad que supone destinar las castañas la alimentación animal en vez de comercializarlas tampoco es obstáculo para decantarse por este tipo de actividad. Así lo explica Antonio Rigueiro: "El ideal sería que los cerdos comieran solo las castañas de mala calidad, como se hacía en el pasado, cuando tras recoger las boas se llevaban los cerdos a los sotos para aprovechar las más cautivas. Pero en la actualidad vivimos en un escenario bien distinto: muchos sotos están abandonados y no hay quien realice los tratamientos que requieren, como el anovamento de las copas; por no haber, ya ni siquiera hay quien recoja las castañas de muchos sotos".

Entrada publicada: 23/10/2012

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